JUICIO ESTÉTICO
Friedrich Wilhelm Nietzsche nació el 15 de octubre de 1844 en Röcken, una pequeña ciudad de la Sajonia prusiana, hijo de Carl Ludwig (1813-1849) y Franziska Oehler(1826-1897). La temprana muerte de su padre, pastor luterano, a causa de un proceso de degeneración cerebral, provocado supuestamente por una herida en la cabeza producida por una caída, obliga a la familia a abandonar la casa en que residían, para ser ocupada por el nuevo pastor, trasladándose en 1849 a Naumburgo. Allí vivirá con su madre, su hermana Elisabeth, su abuela Erdmuthe y dos tías, Auguste y Rosalie, realizando sus primeros estudios en el instituto ("Gymnasium") local, entre 1854 y
1858
En 1858 ingresa en el internado de Pforta, que había adquirido un gran renombre en la época, y en el que se observaba un régimen estricto y tradicional, donde permanecerá hasta 1864. En esta época se desarrolla su admiración por el genio griego, leyendo sobre todo a Platón y Esquilo, así como por la música y la poesía, siendo un admirador de Hölderlin, realizando entonces sus primeros ensayos como poeta y músico, tanto respecto a la composición, (Allegro para piano, Phantasie for piano, Miserere, entre otras), como a la interpretación, llegando a ser considerable su habilidad al piano. Por lo demás, comienzan los problemas de salud de Nietzsche, sufriendo en numerosas ocasiones intensos dolores de cabeza que podían llegar a durar varios días.
En 1864 ingresa en la universidad de Bonn, junto con su compañero y amigo Paul Deussen, quien posteriormente sería profesor de filosofía en Kiel y admirador de la filosofía India y de Schopenhauer y que, pese a no compartir la futura filosofía de Nietzsche, mantendría con él una relación de sincera amistad. El Departamento de Filología de Bonn gozaba entonces de gran reputación con Otto Jahn y Friedrich Wilhelm Ritschl, quienes mantenían un larvado desacuerdo que estallaría al año siguiente, trasladándose Wilhelm Ritschl a la Universidad de Leipzig. Nietzsche se traslada también en 1865 a dicha universidad, donde permanecerá hasta 1869, siguiendo los pasos de su maestro Ritschl.
La teoría estética objetivista sostiene que las propiedades constitutivas del valor estético, o que hacen estéticamente valioso un objeto, son propiedades del mismo objeto estético. Mientras que la estética subjetivista sostiene que lo bello no tiene objetivamente un valor absoluto, sino que depende de su relación con el sujeto. De esta teoría, sostiene Hospers, “que lo que hace a algo estéticamente valioso no son sus propiedades, sino su relación a los consumidores estéticos” (Beardsley y Hospers: Estética (historia y fundamentos), Cátedra, Madrid 1990, p. 161), ya que todo depende del gusto o agrado que la experiencia estética provoque en ellos como respuesta a la relación con el objeto.
En la posición subjetivista cada sujeto construye el valor estético como resultado propio de su experiencia estética, por eso no es contradictorio en estética el que ante un mismo objeto dos sujetos tengan posiciones distintas, pues ambos sujetos que contemplan desinteresadamente un objeto, construyen juicios estéticos, pudiendo uno experimentar agrado y el otro desagrado en un mismo instante. “Cada área cultural tiene sus concepciones propias acerca de la belleza, concepciones que pueden diferir completamente de otras y que, sin embargo, tienen la misma validez, ya que los juicios estéticos son absolutamente subjetivos y varían de acuerdo con la cultura. Dentro de una misma cultura varían de acuerdo con la época y las circunstancias históricas determinadas.”
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DEFINICIÓN DE JUICIO ESTÉTICO
El juicio es una facultad intelectual mediante la cual el hombre puede distinguir lo verdadero de lo falso, lo bueno de lo malo, y otras dicotomías. Es también un proceso que nos ayuda a tomar una decisión. Kant proponía que los objetos pueden ser juzgados como bellos cuando satisfacen un deseo desinteresado, es decir, que no atienden a necesidades personales. El objeto bello como tal no tiene un propósito específico y los juicios de belleza no dependen del individuo y su subjetividad o gusto, sino que son de carácter universal, y por tanto, inmutable. Por esto, un objeto bello placerá a unos, pero no por ello el objeto pierde su belleza.
Así pues, el sujeto responderá a la belleza que se le presenta en una cosa particular, según su estructura de pensamiento, la cual cambia ya sea por latitud, costumbres, ideas, nacionalidad y demás factores sociales y psicológicos.
DEFINICIÓN DE JUICIO MORAL
Se nos ha dicho continuamente lo que es bueno y lo que es malo, o, lo que, nuestros educadores consideraban bueno o malo, ante este aprendizaje y, ante esas normas de conducta hemos podido tener tres actitudes:
- Rechazo
- Indiferencia
- Aceptación.
Rechazo, cuando la norma o normas que se nos han trasmitido no nos han convencido y, tras un razonamiento y una crítica, hemos decidido olvidarlas, rechazo también, cuando por cansancio o saturación hemos, sin más, prescindido de ellas. Rechazo, también, cuando las hemos sustituido por otras.
Indiferencia, cuando la norma o regla no nos dice nada, y volvemos la espalda a su contenido. No es un rechazo efectivo, pero tampoco una aceptación consciente.
Aceptación, cuando esa norma o normas, constituyen lo que podríamos llamar nuestro equipaje moral. El conjunto de reglas que hemos mantenido, conservado, con las que crecemos, caminamos por la vida y que constituyen lo que en un principio hemos llamado sentido moral.
La ética médica tiene su punto de partida antes de nuestra era, simbolizada por el más ilustre médico de la antigüedad, Hipócrates, cuya doctrina ha tenido una gran influencia en el ejercicio de la profesión médica en los siglos posteriores. A cada régimen social correspondió una ética médica subordinada a los intereses de las clases dominantes y muy influida desde el medioevo por la moral religiosa, a través de las enseñanzas doctrinarias que tratan dar razón de lo religioso. La teología enmarca una visión de la ética hasta nuestros días y aunque sólo es válida para una minoría, ejerce de hecho una fuerza moral prevalente socialmente.
3. AUTORES, EXPONENTES
KANT
Lo agradable no es sólo, por ejemplo, un vino o una comida, sino que también lo es un color determinado o el sonido de algún instrumento particular. Un color aislado como el verde, o un sonido como el de un violín son declarados bellos por la mayoría, aunque ambos son sólo la materia de la representación, y por lo tanto, no merecen llamarse más que agradables. Toda relación de las representaciones es objetiva, pero no cuando se relacionan con el juicio de placer en el cual el sujeto percibe de qué modo es afectado por la representación. El sujeto es consciente de la representación y de la sensación correspondiente que ésta genera, “considerar con la facultad de conocer un edificio regular, conforme a un fin. Juicio estético de lo bello para aprehender la diferencia respecto de lo sublime y comprender este concepto en su totalidad. Kant halla lo bello y la genialidad en lo que llama “belleza libre” de categorías. Lo bello es la representación que place según una forma; la sublimidad sobrepasa el límite de la forma y alcanza la abstracción.
NIETZSCHE
Nietzsche se propuso sustituir esta estética del espectador por una estética del creador. Pues lo que el hombre artista nos enseña -él, que es tan distinto del hombre de conocimiento- es que el arte es «la tarea suprema y la verdadera actividad metafísica de esta vida». Pero en este caso, para juzgar el sentido y el valor del acto creativo, se impone una vuelta a la oposición griega entre arte apolíneo y arte dionisíaco. Apolo y Dionisos son, desde distintos ángulos, las más altas representaciones del arte. Pero, a la vez, son opuestos, antitéticos: Apolo significa la belleza de la medida; y Dionisos, el espanto sublime de la desmesura. Por ejemplo, es apolínea la belleza de los templos que nace del orden y de la armonía de las líneas. Mientras que Dionisos es más inestable y tumultuoso.
SCHELLING
El sentimiento de lo sublime es mixto, es una mezcla de dolor que se eleva exteriorizándose como estremecimiento, eufórico, hasta llegar al éxtasis y precisamente Kant postula lo sublime de una manera muy similar, para este último lo que respecta a lo sublime es un encuentro de dos emociones o sentimientos contradictorios -dolor y placer- es una combinación de emociones opuestas siendo esta, por tal, una clara influencia de la filosofía Kantiana en el pensamiento de Scheiller.
HEGEL
Hegel hace una grandiosa síntesis histórica en la cual señala tres grandes etapas. El arte simbólico es la época del arte oriental: «La idea corrompe y falsea las formas del mun do real, que ella capta en relaciones imaginarias.» El arte clásico se corresponde con el mundo griego, es escultural. «Significa la unión, la armonía entre el fondo y la forma, principalmente la forma humana, en la que se fusionan lo espiritual y lo animal.» La modernidad, por último, es romántica: «Lo absoluto, la subjetividad más matizada, se expresa en el universo infinito de la intuición, en esa movilidad que le es propia y que, a cada momento, ataca y disuelve cualquier forma concreta.»
4 PALABRAS CLAVES
BELLO Lo bello es todo aquello que me crea ilusión y me proporciona placer, es todo lo que excita mis emociones o me lleva al deleite espiritual, es lo que me motiva o me impulsa a crear. O simplemente es aquello que me sirve de regocijo y alegría. Lo bello es lo que me gusta, a mí, según mi propio criterio subjetivo. No es igual para todos porque para algunas personas la cualidad de lo bello se rige por criterios normativos y suelen realizar un juicio estrictamente objetivo cada vez que deban calificar algo de bello, de bueno o de interesante.
DESEO Es la consecuencia de uno o más sentimientos no satisfechos, postergados de
forma voluntaria o involuntaria. Permite nombrar al movimiento afectivo o impulso hacia algo que se apetece.
SUBLIME Es una proyección del sujeto, incluso se podría decir, un estado del espíritu que se da cuando la forma sensible sobrepasa la capacidad de aprehensión de la imaginación. .
BONITO características que lo hacen estética o artísticamente agradable de ver u oír
CUIDADO Atención para hacer bien una cosa,
BELLO Lo bello es todo aquello que me crea ilusión y me proporciona placer, es todo lo que excita mis emociones o me lleva al deleite espiritual, es lo que me motiva o me impulsa a crear. O simplemente es aquello que me sirve de regocijo y alegría. Lo bello es lo que me gusta, a mí, según mi propio criterio subjetivo. No es igual para todos porque para algunas personas la cualidad de lo bello se rige por criterios normativos y suelen realizar un juicio estrictamente objetivo cada vez que deban calificar algo de bello, de bueno o de interesante.
DESEO Es la consecuencia de uno o más sentimientos no satisfechos, postergados de
forma voluntaria o involuntaria. Permite nombrar al movimiento afectivo o impulso hacia algo que se apetece.
SUBLIME Es una proyección del sujeto, incluso se podría decir, un estado del espíritu que se da cuando la forma sensible sobrepasa la capacidad de aprehensión de la imaginación. .
BONITO características que lo hacen estética o artísticamente agradable de ver u oír
CUIDADO Atención para hacer bien una cosa,





EXCELENTE TRABAJO,DENOTA CONSULTA ,LECTURA Y DEDICACIÓN.
ResponderEliminarLE RECOMIENDO CAMBIAR EL COLOR DE LA LETRA EN EL DESARROLLO DE TALLERES PARA MEJORAR LA LECTURA DEL MISMO.